Comprar arnés para pegging

Muchas mujeres lo han pensado al menos una vez a lo largo de su vida, de hecho para algunas es la respuesta sistemática cuando su pareja les propone practicar sexo anal: ok, lo hacemos pero si luego me dejas hacerte lo mismo.

Esto para muchos hombres significa lo mismo que no, pero qué pasaría si respondemos “de acuerdo”. Lo más probable es que el miedo y la excitación la invada, por la respuesta inesperada, por ver si de veras tienes el valor de probar, por la posibilidad de penetrarte, etc.

Si has llegado hasta este artículo indudablemente albergas ya algún interés, pues te cuento que es una práctica cada vez más habitual y que de hecho también se conoce como pegging, que traducido sería algo así como estacar o en versión extrema empalar.

El pegging se define como una mujer penetrando a un hombre analmente con ayuda de un arnés, concretamente un hombre heterosexual. En ningún momento se tiene que entender esta práctica como que el hombre es menos macho por ser penetrado, nada más lejos de la realidad, simplemente es una nueva vía para obtener placer.

El placer para la mujer viene dado tanto psicológicamente como físicamente. Psicológicamente porque la mayoría de ellas ha soñado alguna vez con tener una polla, con saber qué se siente en el rol de dominador viendo como penetras en el cuerpo de tu pareja. En el plano físico, si el arnés incorpora un dildo doble ella puede ser penetrada al mismo tiempo que penetra.

El placer para el hombre es directo, por un lado viéndose en un situación desconocida, dominado por una mujer y sintiendo como se le dilata el esfínter, como le penetra el dildo y como éste percute una y otra vez en su próstata estimulándolo más y más. Una sensación única la de correrse mientras estamos siendo penetrados, notamos como el esfínter aprieta al dildo y como el pene se hincha más de lo normal para acabar estallando en un orgasmo incomparable.

Para algunos el sexo anal es algo sucio, perverso y que hace daño… sin embargo nada de esto es cierto si se hace bien. Hoy os voy a explicar como practicar sexo anal:

1. Lo principal y más importante es querer, porque querer es poder, necesitamos estar relajados y tener plena confianza en nuestra pareja, comunicarnos en todo momento con ella para indicarle si debe seguir o parar.

2. Tener a mano un bote de lubricante anal si puede ser, o sino de algún otro lubricante especialmente indicado para tener relaciones sexuales. No seas rácano y olvidate del aceite de oliva, la vaselina o cualquier otro lubricante similar que ni lubrica como debe y que además puede dañar preservativos y los tejidos del recto.

3. Higiene, otro punto muy importante, de todos es sabido que por el ano defecamos y por tanto hay muchas bacterias que podrían provocar infecciones y malos olores. Así que lo primero es pasar por la ducha y mejor aún si disponemos de una pera anal que facilita la limpieza de la cavidad.

4. Relax, hay que ir poco a poco puesto que vamos a dilatar un músculo que está acostumbrado a hacerlo pero durante cortos espacios de tiempo. Hay que tomarlo como un juego y no ser impacientes, puede llevarnos 10, 20 o 30 minutos… el tiempo da igual, lo que queremos es divertirnos y disfrutar.

Os recomiendo que aumentéis progresivamente, es decir, podéis empezar metiendo medio dedo, luego un dedo completo y esperar a que el ano se acostumbre y se relaje. Vigila que nunca falte lubricante y comienza a jugar, mete y saca el dedo suavemente, ve estirando los músculos y cuando veas que puedes, trata de pasar a dos dedos y así poco a poco hasta lograr el tamaño de un pene.

Cada hombre es diferente y en ningún momento debéis enfadaros si la cosa va despacio o si a vuestra pareja no termina de gustarle, hay hombres que lo disfrutan y hombres que les hace sentir humillado o que simplemente no obtienen placer. De lo que se trata es de experimentar, si gusta genial, sino pues nada, a otra cosa :)